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lunes, 25 de junio de 2018
Cuaresma
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- Por: Pastoral
¿Tiempo de cambio?

LA CUARESMA

¿TENGO QUE O NECESITO CAMBIAR?

 

Los tiempos litúrgicos que la Iglesia nos propone no son sólo memoria de los misterios de Cristo, sino también un camino pedagógico en el que se van destacando algunos aspectos fundamentales de la vida cristiana. La cuaresma es el momento del año en que se nos recuerda la necesidad que tenemos de conversión permanente; conversión que necesitamos renovar cada día.

           

La cuaresma es un tiempo que puede resultar antipático. Se habla de sacrificio, penitencia, conversión. Da la impresión que es el momento del esfuerzo, que no se ha hecho antes o que se ha realizado sin grandes resultados, para poder ganar el resucitar con Cristo en la Pascua. Ante esto pueden surgir varias cuestiones:

 

¿ La conversión es fruto de mi esfuerzo? Si es así; ¿ de qué me han servido todos los años en que me he esforzado por el cambio en mi vida, si todo me parece que sigue prácticamente igual? ¿qué esperanza de conversión me queda después de todos las veces que lo he intentado?

           

Nos topamos muchas veces con el cansancio espiritual y nos decimos en lo secreto del corazón: ¡ Cuántas veces lo he intentado y me siento incapaz! Si estoy en esta situación es fácil que desconfíe de Dios y de mi conversión y me diga; “no me creo que ya pueda cambiar después de esto que he hecho o esto otro que he dejado de hacer”

 

La conversión es un don de Dios. Yo puedo libremente, si quiero, colaborar con la gracia de la conversión, pero es, ante todo, un regalo que Dios nos concede, en el momento que él quiera. Es verdad que las obras de penitencia nos abren a la conversión. Ciertamente, la oración, el ayuno y la limosna nos ayudan. Pero es Dios el que hace la obra, es Dios el único que puede transformar nuestra vida.

 

Te propongo que en esta cuaresma cambies TENGO QUE, DEBERÍA HACER. Por NECESITO Cambiar esto. “ HAZLO TÚ SEÑOR EN MI”.

Decir NECESITO es ponerme en las manos de Dios. Es dejar que él lleve el timón de mi vida. Es ABANDONARME en él. Es reconocer que soy pobre y no puedo sin su gracias. ES DEJARSE HACER.

 

Miremos el sentido auténtico de la Cuaresma. El término viene de cuarenta.

 

a)    Cuarenta años del pueblo de Israel caminando por el desierto hacia la tierra prometida. ¿ Como se experimenta el pueblo elegido en este tiempo? NECESITADO. Israel necesita de Dios. Clama por el maná para comer, por el agua para beber y por Dios para dar sentido a ese caminar. ¿Qué decía el pueblo: Tenemos que comer o necesitamos comer? Cuando decía lo primero exigiéndole a Moisés, pecaba poniéndose en el lugar de Dios; cuando, en cambio, pedía con humildad se colocaba de un modo adecuado en su propio lugar.

b)    Cuarenta días de Jesús en el desierto. Jesús, siendo Dios, se hace indigente (Flp 2,6ss) Teniéndolo todo experimento voluntariamente, en obediencia al Padre la necesidad. Jesús se sabe NECESITADO

 

      Piensa: ¿ Cuál es mi necesidad fundametal? ¿ En qué aspecto descubro mi debilidad? Ponlo ante el Señor en esta Cuaresma. Y el Señor te dirá lo que necesitas hacer.

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